Es la Escuela más completa, dinámica y avanzada del Feng Shui Clásico. Xuan significa Tiempo y Kong significa Espacio. Se llama así a un método geomántico que determina las zonas más favorables de un edificio, relacionando la fecha de construcción de la misma con su orientación e incluso, con la fecha de nacimiento de los moradores, examinan esta relación en función de los Cinco Elementos. Se basa en las Nueve Estrellas, este método de las estrellas volantes refina aún más el significado de las direcciones que ya no serán ocho sino veinticuatro y además le agrega al feng shui el factor temporal: la fecha de construcción de una vivienda es tan importante como su orientación. Esta Escuela sigue la lógica de la razón y fórmulas matemáticas. Considera varios factores: el medio ambiente, las formas, las personas, el tiempo y el espacio. Aplicada junto a la Escuela de la Forma y la Escuela Bazhai, los efectos logrados en el diagnóstico son inmejorables.
En este estudio se utilizan las técnicas mas precisas y efectivas ya que considera el tiempo y el espacio, estableciendo una especie de “carta natal” este mapa energético se denomina carta geomántica de la casa o terreno, donde el plano se divide en 9 sectores iguales, en cada uno de ellos se distribuyen los dígitos del 1 al 9 (las “estrellas”) en grupos de a tres. El número central (estrella base, que se coloca al centro) depende del año de construcción de la vivienda, cuando se cierran las 4 paredes y el techo quede configurado el patrón de energía que determinarán las estrellas; la estrella frente (o estrella de Agua, a la derecha) y la estrella Montaña, estas dos últimas dependen de la orientación. Cada número está relacionado con uno de los Cinco Elementos y la combinación de números establece si el sector es auspicioso o no.
Esta carta se contempla como una guía para armonizar el máximo cada espacio y para reforzar las energías de cada una de las áreas de la vivienda. También al aplicar los principios del Feng Shui para que sea propicio, evitando los sectores negativos y mitigando las áreas que irradian energías negativas y así al intervenirlas podemos controlar las que podrían producir un desequilibrio entre los elementos que están en conflicto. Así Además se potencian y aprovechan las zonas que están bien aspectadas, ampliando la energía benéfica que nos permite proceder a neutralizar los elementos que provocan desarmonía. Lo que resulta un equilibrio global de la vivienda, restableciendo el flujo del chi y en consecuencia nutriendo la vida de las personas.
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